
Nunca me ha gustado escuchar a personas que comparan nuestros problemas con los de otros para consolarnos.
Siento que no alcanza… que no es suficiente como para recibir ánimo.
Porque, siendo honestos, tendríamos que ser un poco insensibles para encontrar consuelo en el hecho de que otro está peor que nosotros.
Pero sí me gusta pensar que mi situación podría ser peor…
y desde ahí, puedo agradecer porque no estoy en un lugar más difícil.
Pero aun así, eso no cambia lo que sentimos.
No encontramos solución tratando de minimizar lo que algo significa para nosotros.
Y es probable que para otros tu problema sea pequeño, pero en tu mundo no lo es…
y eso, es importante sostenerlo para poder avanzar.
Que el cómo vean nuestros problemas los demás no se convierta en un peso más.
Si alguien quiere estar cerca, que sea para ayudarnos a llevar la carga… de lo contrario, avanza solo, no pares.
No te detengas porque no te entiendan,
porque no te ayuden
o porque te juzguen.
Avanza.
Mucho tiempo estuve del lado en el que pensaba que lo del otro no era para tanto.
Incluso llegaba a pensar en soluciones rápidas desde afuera.
Hasta que me tocó estar del otro lado…
en ese lugar donde uno también se siente sobrepasado,
donde otros podrían decir “se ahoga en un vaso de agua”.
Y ahí algo cambió en mí.
Empecé a mirar a los demás diferente… con más cuidado, con más empatía.
Porque sí, cada situación es una oportunidad para aprender y crecer…
pero eso no quita el peso que se siente mientras estás en medio de la tormenta.
Hagamos de la debilidad del otro una oportunidad para acercarnos,
para ayudar,
para sostener.
Para demostrar misericordia, lealtad… y ese amor que, todos hemos recibimos.
Cada día trae enseñanzas, solo escribo lo que he aprendido.
— Etel Castillo
[instat_emoji_reactions]




Deja un comentario