¡No regreses la lanza!

Hay pensamientos que nacen en silencio… Hoy comparto uno contigo.
Lanza, Poder. Decidir

Hay algo que no puedo dejar de mencionar: aquel rey amaba a su valiente guerrero.

Pero su espíritu se inquietó ante el éxito del joven y le temió, tanto que en dos ocasiones lanzó una lanza contra él con la intención de matarlo y quitar la amenaza del medio.
El joven esquivó la lanza dos veces. Era demasiado hábil como para no hacerlo. Sin embargo, con sabiduría, después de la segunda vez decidió alejarse del campamento.
El sabio se aparta del mal.

Aun así, el rey y su ejército lo buscaron para matarlo.

En una ocasión el rey quedó como un blanco perfecto para el joven. Era su oportunidad para acabar con él. Pero como en las otras ocasiones decidió no aprovechar la oportunidad de devolver el daño.

Muchos pensaríamos que sería justo hacerlo. Después de todo, aquel hombre no solo había intentado matarlo, sino que ahora lo perseguía por todo el territorio.

Sin embargo, el joven se mantuvo fiel a sus principios y leal a su rey.

No faltarán las lanzas en nuestro caminar diario.
Muchas veces vienen de quienes menos esperamos, y a veces de quienes amamos. Eso puede cambiar nuestra vida. Pero, al igual que aquel joven, no debería cambiar nuestra esencia: lealtad, convicciones, principios.

Nuestro carácter debe permanecer: firme, paciente, inalterable.

No es fácil. Puedo decir con honestidad que no lo es. Pero he aprendido que, aunque tenga la oportunidad, la capacidad, el poder y la habilidad para devolver la lanza, encuentro paz al elegir no hacerlo.

No importa si quedarnos quietos ante un ataque nos hace parecer débiles o cobardes. Cada vez que elegimos no devolver la lanza, en nuestro interior crece un nuevo tesoro que ningún rey, con todo su ejército, puede arrebatarnos.

La postura del joven al esquivar la lanza me habla de un guerrero alerta, rápido y consciente de que las amenazas no avisan.
Pero me fascina aún más la postura de quedarse quieto teniendo la oportunidad de defenderse.

Eso es poderoso.
Eso habla de un dominio propio inquebrantable.

¿Y qué decir de perdonarle la vida cuando lo tenía en una posición estratégica?
¿Quién hace algo así?

Solo alguien que ha entendido que los frutos de la sabiduría son como piedras preciosas que adornan el corazón y embellecen el alma.

No importa cuántas veces nos tiren la lanza; lo importante es cómo decidimos actuar nosotros.

De nada sirve que nadie pueda arrebatarnos la vida si fácilmente nos arrebatan la paz y la libertad.

¿Nos enojan las mentiras? Sin duda.
¿Nos duele que nos acusen falsamente? Claro.
¿Nos hieren los celos o la envidia? Sí.
¿La indiferencia nos provoca? Siempre.
¿El engaño nos hace alejarnos? Probablemente.

Pero aun así tendremos paz en el corazón, y la convicción de que no derrochamos el poder que hay en nosotros.

Si pudiste esquivar la lanza,
no desperdicies el poder de no devolverla.



Cada día trae enseñanzas; solo escribo lo que he aprendido.

Etel Castillo


Deja un comentario